Cómo la tecnología de desviación de asteroides podría salvarnos de la extinción

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El cielo sobre nosotros no está vacío. Está lleno de escombros. La mayor parte es polvo inofensivo o pequeñas rocas que se queman antes de que puedan causar problemas. Pero algunos objetos son lo suficientemente grandes como para reescribir la historia. Estos son los objetos cercanos a la Tierra (NEO) que representan un peligro de impacto contra la Tierra.

Sabemos que esta amenaza no es teórica. Hace sesenta y cinco millones de años, una colisión puso fin a la era de los dinosaurios. La explosión inmediata fue devastadora. Pero el verdadero asesino fue lo que vino después. El impacto arrojó enormes nubes de polvo y escombros a la atmósfera. La luz del sol estaba bloqueada. Las temperaturas cayeron en picado. Este “invierno de impacto” ahogó la vida vegetal. Siguió el hambre. El ecosistema colapsó.

Hoy en día, los científicos monitorean estos objetos con un sentido de urgencia que no existía hace unas décadas. El peligro depende de dos cosas: masa y velocidad. Un gran asteroide que viaja rápidamente libera energía medida en millones de toneladas de TNT. Para ponerlo en perspectiva, eso es entre 10 megatones y mil millones de megatones. Los objetos capaces de causar tales daños varían desde unos 50 metros (160 pies) de ancho hasta 20 kilómetros (12 millas) de ancho.

La última vez que algo verdaderamente destructivo nos golpeó fue el evento de Tunguska en 1908. Arrasó los bosques de Siberia. No quedó ningún cráter porque el objeto probablemente explotó en el aire. Sirve como un crudo recordatorio de nuestra vulnerabilidad.

Por qué es importante ahora el seguimiento de los objetos cercanos a la Tierra

Desde la década de 1990, los programas de búsqueda dedicados han estado explorando los cielos. Están buscando objetos en posibles cursos de colisión. ¿Por qué ahora? Porque hemos mejorado en encontrarlos. El objetivo no es sólo la observación. Es prevención.

Si parece probable una colisión, tenemos opciones. No tenemos que limitarnos a mirar. Se podrían utilizar proyectiles no explosivos para desviar un asteroide de su curso. En casos extremos, las armas nucleares podrían ser la única forma de redirigir un objeto de gran tamaño. La ciencia está evolucionando. La tecnología está siendo probada. La pregunta no es si podemos detener un asteroide. Se trata de si podemos actuar lo suficientemente rápido.

“La cantidad de daño depende principalmente de la masa y la velocidad relativa del objeto que colisiona”.

La búsqueda continúa. Se están construyendo nuevos telescopios. Se están desarrollando nuevos algoritmos. Estamos aprendiendo dónde residen los peligros. Estamos averiguando qué objetos importan. La amenaza es real. La respuesta está mejorando. El tiempo corre, pero se está desacelerando.