Artemis II: la humanidad regresa a la órbita lunar

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El 1 de abril, la misión Artemis II comenzó su histórico viaje de diez días alrededor de la luna, marcando el primer vuelo lunar tripulado desde 1972. Esta misión no es sólo un regreso simbólico; Es un vuelo de prueba crucial para el programa Artemis, cuyo objetivo es llevar astronautas a la luna nuevamente en 2028 y eventualmente establecer una base lunar permanente.

Preparándose para el viaje

La tripulación de cuatro personas (el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover y los especialistas de la misión Christina Koch y Jeremy Hansen) están ejecutando actualmente una trayectoria cuidadosamente planificada. Se trata de una maniobra de tirachinas gravitacional alrededor de la Tierra para ganar impulso antes de una quemadura crítica de “inyección translunar” que los impulsará en el vuelo de 245.000 millas (394.000 km) hasta la órbita lunar. Hay mucho en juego, ya que la misión está diseñada para validar sistemas para futuros aterrizajes lunares.

Escala y potencia del cohete SLS

El cohete Artemis II tiene una imponente altura de 98 metros (322 pies), superando la altura de la Estatua de la Libertad. Genera más de 8,8 millones de libras (4 millones de kilogramos) de empuje para levantar una cápsula de tripulación del tamaño aproximado de una caravana. La potencia necesaria es asombrosa: el cohete consume más de 730.000 galones (28.000 litros) de hidrógeno líquido y oxígeno líquido sólo en su etapa central. En su funcionamiento máximo, los motores queman propulsor a un ritmo de 5.700 litros (1.500 galones) por segundo, suficiente para drenar una piscina olímpica en ocho minutos.

El Factor Humano: Preparación y Condiciones Extremas

Los astronautas se someten a una estricta cuarentena previa al vuelo para minimizar los riesgos para la salud. La tripulación de Artemis II pasó tiempo con sus familias antes del aislamiento, participando en rituales como juegos de cartas para protegerse de la mala suerte. Una vez en el aire, la tripulación experimenta fuerzas extremas, hasta cuatro veces la gravedad de la Tierra durante el ascenso, acelerando a velocidades de 10.000 mph (16.000 km/h). El reingreso los empujará aún más lejos, superando las 25.000 mph (40.000 km/h), lo que los convertirá en los humanos más rápidos de la historia.

El espectáculo y el legado de los vuelos espaciales

El lanzamiento en sí fue un evento monumental, presenciado por aproximadamente 400.000 espectadores a lo largo de la Costa Espacial de Florida y decenas de millones en línea. El cohete SLS generó un rugido ensordecedor de 176 decibelios audible hasta 30 millas (50 km) de distancia. La misión es una continuación directa de décadas de exploración espacial; El corresponsal de lanzamientos de Live Science, Roger Guillemette, ha sido testigo de casi 100 vuelos espaciales pilotados, desde Apollo-Soyuz en 1975 hasta la última misión del transbordador espacial en 2011.

Un nuevo capítulo en la exploración lunar

Después de separarse de la etapa central del cohete, la cápsula Orión ahora está ejecutando su trayectoria lunar. Artemis II marca un paso significativo hacia una presencia lunar sostenida, basándose en el legado de Apolo y ampliando los límites de los vuelos espaciales tripulados. Esta misión no se trata sólo de regresar a la luna; se trata de prepararse para un futuro en el que la humanidad viva y trabaje más allá de la Tierra.