Los astrónomos han logrado un gran avance en la comprensión del corazón de nuestra galaxia al capturar la imagen más detallada jamás obtenida de la Zona Molecular Central (CMZ), una región turbulenta que rodea el agujero negro supermasivo Sagitario A*. Utilizando el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), el radiotelescopio más grande del mundo, los investigadores han observado a través del gas y el polvo para revelar cómo viven y mueren las estrellas en este ambiente extremo.
La Zona Molecular Central: Un Vivero Galáctico
La CMZ es una región de 650 años luz de ancho repleta de gas denso y frío que fluye a lo largo de filamentos. A diferencia de la formación estelar en los bordes de la galaxia, las condiciones aquí son mucho más intensas, lo que lleva al nacimiento de estrellas masivas y de vida corta que a menudo terminan en espectaculares explosiones de supernova. Esto convierte al CMZ en un laboratorio único para estudiar la evolución galáctica.
“Es el único núcleo galáctico lo suficientemente cerca de la Tierra como para que podamos estudiarlo con tanto detalle”. – Ashley Barnes, Observatorio Europeo Austral (ESO)
Complejidad química en condiciones extremas
Las observaciones de ALMA permitieron al equipo identificar docenas de moléculas dentro de la CMZ, desde compuestos simples como el monóxido de silicio hasta moléculas orgánicas complejas como el metanol y el etanol. Esta diversidad química revela los ricos procesos que tienen lugar dentro de esta zona. El estudio, que forma parte del ACES (ALMA CMZ Exploration Survey), proporciona información sin precedentes sobre cómo las moléculas sobreviven e interactúan en condiciones tan extremas.
Ecos del Universo Temprano
Se cree que la CMZ se parece a las galaxias del universo primitivo, donde la formación de estrellas se producía en entornos caóticos. Al estudiar cómo nacen las estrellas en la CMZ, los científicos pueden obtener una imagen más clara de cómo crecieron y evolucionaron las galaxias a lo largo del tiempo cósmico. Esta región ofrece una mirada al pasado, lo que permite a los investigadores comprender las condiciones que dieron forma al cosmos primitivo.
Montaje del mosaico
La CMZ abarca un área aproximadamente tres veces el ancho de la luna llena en el cielo nocturno, demasiado grande para que ALMA la capture en una sola observación. En lugar de ello, el equipo unió observaciones más pequeñas de las 66 antenas de radio del conjunto en Chile, creando la imagen más grande jamás producida por ALMA. El mosaico resultante reveló una complejidad que ni siquiera los investigadores anticiparon del todo.
Los hallazgos fueron publicados en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society el 25 de febrero.
Este avance marca sólo el comienzo de la comprensión del núcleo de la Vía Láctea. Investigaciones futuras utilizando ALMA y otros instrumentos avanzados continuarán refinando nuestro conocimiento de esta región dinámica, revelando más sobre los entornos más extremos del universo.






























