Un nuevo estudio publicado en Science sugiere que puede estar en el horizonte un cambio radical en el desarrollo de la vacuna contra el VIH. Investigadores del MIT han demostrado que una vacuna creada utilizando “origami de ADN” (un andamio de ADN diseñado con precisión) provoca una respuesta inmune más fuerte en ratones que las vacunas tradicionales que se basan en estructuras proteicas. Este avance podría superar un obstáculo importante en la creación de una vacuna eficaz contra el VIH: la tendencia del sistema inmunológico a reaccionar a los componentes de la vacuna además del virus mismo.
El desafío de los enfoques actuales de vacunación contra el VIH
Durante décadas, el desarrollo de una vacuna contra el VIH ha tenido problemas debido a la notable capacidad del virus para mutar. Las vacunas existentes suelen utilizar proteínas virales o nanopartículas a base de proteínas para desencadenar una respuesta inmunitaria. Sin embargo, estos andamios a menudo provocan reacciones “fuera del objetivo”: el sistema inmunológico ataca al propio andamio en lugar de centrarse únicamente en los antígenos virales. Esto diluye el efecto protector.
Por qué es importante: La mutación constante del VIH significa que los anticuerpos ampliamente neutralizantes (aquellos que funcionan en diferentes cepas) son esenciales. Pero generar estos anticuerpos requiere apuntar con precisión a las raras células B capaces de producirlos, una hazaña que se ve obstaculizada por respuestas inmunes competitivas a los componentes de la vacuna.
Cómo el ADN Origami supera la interferencia inmune
El equipo del MIT reemplazó los andamios de proteínas con una estructura tridimensional construida enteramente a partir de ADN. ¿La ventaja clave? El sistema inmunológico ignora en gran medida la estructura del ADN, lo que permite un ataque mucho más centrado en los antígenos virales. En modelos de ratón, la vacuna de origami de ADN produjo hasta tres veces más células B de memoria (las células inmunes cruciales para la protección a largo plazo) en comparación con las vacunas de nanopartículas de proteínas de última generación.
Este enfoque no es del todo nuevo; Los investigadores probaron previamente el origami de ADN en una vacuna COVID-19 y encontraron una respuesta inmune mínima al propio andamio. Esta propiedad lo hace especialmente adecuado para atacar las células B raras, que son fundamentales en la lucha contra el VIH. Al eliminar las distracciones, la estructura de origami aumenta las posibilidades de activar estas células esquivas y desencadenar la producción de anticuerpos ampliamente neutralizantes.
El camino a seguir
Si bien los resultados son prometedores, trasladar este éxito a los humanos sigue siendo un desafío. La vacunación contra el VIH es muy difícil y una sola vacuna puede no ser suficiente. Los investigadores ya han comenzado a perfeccionar el diseño del origami de ADN para garantizar la entrega eficiente de antígenos a los ganglios linfáticos, donde maduran las células B.
Los expertos advierten que evaluar los niveles reales de producción de anticuerpos es crucial en futuras investigaciones. Sin embargo, el estudio demuestra una clara mejora con respecto a las técnicas existentes, lo que sugiere que el origami de ADN podría cambiar las reglas del juego en el desarrollo de vacunas. El principio puede extenderse más allá del VIH y mejorar potencialmente las vacunas contra otros virus que mutan rápidamente, como la influenza.
“A todos nos sorprendió que el origami de ADN superara a las partículas estándar similares a virus”, dijo el coautor del estudio, Mark Bathe.
El estudio supone un importante paso adelante, pero, como señala el inmunólogo Raiees Andrabi, “han descubierto el primer paso”. Será esencial continuar la investigación para determinar si este enfoque innovador puede finalmente desbloquear una vacuna eficaz contra el VIH.






























