La narrativa que rodea la disminución de las poblaciones de grandes tiburones blancos frente a las costas de Sudáfrica se ha centrado en gran medida en dos orcas, denominadas Port y Starboard, conocidas por cazar a estos superdepredadores. Sin embargo, una nueva investigación revela una amenaza mucho más significativa: la actividad humana es responsable de muchas más muertes de tiburones que estas orcas.
El miedo a las orcas versus el impacto humano
Durante años, Babor y Estribor han llamado la atención por su inusual comportamiento de caza, incluida la evisceración de tiburones con precisión quirúrgica. Si bien su depredación es innegablemente impactante, los datos indican que palidece en comparación con la tasa de mortalidad anual causada por los humanos.
Entre 2017 y 2025, hubo 11 casos documentados de depredación por orcas de tiburones blancos. En contraste, se estima que los humanos matan aproximadamente 44 grandes tiburones blancos por año solo en aguas de Sudáfrica, tanto a través del programa de control de tiburones de KwaZulu-Natal como de la captura incidental en las pesquerías de palangre. Esta cifra representa entre el 5% y el 10% de la población estimada, lo que la hace insostenible.
Una población en declive
La población de tiburones blancos no es estable como sugieren algunos estudios; se está encogiendo. Los avistamientos en False Bay, cerca de Ciudad del Cabo, se han desplomado de 1,64 tiburones por hora entre 2000 y 2015 a cero en 2018. El censo más reciente (2011) estimó 908 individuos, pero los análisis genéticos de 2016 sugieren que solo hay 333 tiburones maduros en la región. Desde entonces no se ha realizado ningún censo actualizado.
La urgencia de los esfuerzos de conservación está limitada por la percepción de que la población es estable. Sin embargo, los investigadores sostienen que se trata de un error peligroso. Si las disminuciones en sitios clave de agregación reflejan la tendencia poblacional más amplia, el tiburón blanco podría enfrentarse a la extinción mucho antes de lo que predicen los modelos actuales.
El papel de Sudáfrica
Sudáfrica tiene la distinción única de ser la primera nación en proteger a los grandes tiburones blancos a través de una legislación en 1991. Sin embargo, pronto podría convertirse en la primera en perder la especie por completo. La pesquería de palangre demersal para tiburones (DSL) regulada por el gobierno y el programa de control de tiburones KZNSB están contribuyendo directamente a tasas de mortalidad insostenibles.
La depredación de las orcas, aunque natural, queda fuera del control gubernamental. Sin embargo, las muertes causadas por humanos no. Los investigadores subrayan que reducir el impacto humano es el único camino viable hacia la recuperación.
“Si bien Sudáfrica fue la primera nación en proteger a los tiburones blancos, tememos que pronto también ostente el título de la primera nación en perder esta especie.”
El enfoque en las orcas como la principal amenaza distrae la atención de la cuestión más urgente de la intervención humana. Se necesitan medidas urgentes para frenar las prácticas de pesca insostenibles y proteger a este superdepredador en peligro de extinción.
