Misiones vikingas: ¿Extrañamos la vida en Marte hace 50 años?

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Cincuenta años después de que las misiones Viking aterrizaran en Marte en 1976, los científicos están revisando datos que sugieren que el Planeta Rojo podría no estar tan sin vida como se creía anteriormente. La conclusión inicial –que Marte carecía de vida– surgió de un aparente desajuste: tres experimentos de detección de vida produjeron resultados positivos, pero el cromatógrafo de gases-espectrómetro de masas (GC-MS) no logró encontrar moléculas orgánicas, los componentes básicos de la vida.

El despido original

En ese momento, el científico del proyecto Viking, Gerald Soffen, declaró: “Sin cuerpos no hay vida”, descartando los resultados positivos porque el GC-MS no detectó los compuestos orgánicos esperados. Esta interpretación se mantuvo y se convirtió en la narrativa dominante en astrobiología durante décadas. La aparente ausencia de sustancias orgánicas se atribuyó a un oxidante desconocido que las destruía, mientras que las liberaciones inesperadas de gases se atribuyeron a la contaminación terrestre o a la interferencia atmosférica.

Reevaluación de los datos

Ahora, un equipo dirigido por Steve Benner sostiene que el GC-MS detectó moléculas orgánicas, sólo que en forma degradada. El instrumento calentó muestras de suelo marciano para vaporizar cualquier materia orgánica, pero en lugar de encontrarlas, detectó un aumento inesperado de dióxido de carbono y rastros de cloruro de metilo. El equipo vikingo original creía que esto significaba que no existían sustancias orgánicas, lo que requería un oxidante misterioso para explicar las otras pruebas positivas de detección de vida.

Sin embargo, el equipo de Benner señala un descubrimiento crítico realizado en 2008: el perclorato en la superficie marciana. El perclorato es un oxidante, pero no lo suficientemente fuerte como para explicar los resultados del experimento Label Release. La idea clave provino de Rafael Navarro-González en 2010, quien demostró que los compuestos orgánicos combinados con perclorato producen cloruro de metilo y dióxido de carbono, precisamente lo que detectó el GC-MS de Viking.

El modelo BARSOOM

Esta reinterpretación refuerza el argumento de que los tres experimentos originales de detección de vida (medición de la metabolización del carbono radiactivo, la emisión de oxígeno y la fijación de carbono) pueden haber detectado genuinamente vida marciana. Benner y sus colegas proponen un modelo al que llaman BARSOOM (bacterias autótrofas que respiran con oxígeno almacenado en Marte) para explicar cómo podrían existir tales microbios. Estas bacterias hipotéticas utilizarían la fotosíntesis, almacenando oxígeno para la respiración nocturna, alineándose con las emisiones de oxígeno observadas por Viking.

El debate perdido

Benner cree que el rechazo inicial de los datos de Viking sofocó el debate científico durante medio siglo. En lugar de una discusión exhaustiva, la narrativa quedó fija: Marte no tiene vida. Ahora pide un nuevo examen de la evidencia, argumentando que la mala interpretación original ha hecho retroceder décadas la investigación astrobiológica.

La cuestión de si Viking encontró vida en Marte sigue abierta, pero la reevaluación de datos antiguos sugiere que el potencial del Planeta Rojo para la vida puede haber sido pasado por alto durante demasiado tiempo. Esto exige un reexamen de la evidencia existente, en lugar de confiar únicamente en misiones modernas que pueden estar operando bajo suposiciones sesgadas.