Una nave espacial de la NASA, la Europa Clipper, ha capturado inesperadamente una imagen ultravioleta de alta resolución del cometa interestelar 3I/ATLAS. Esta observación no es parte de la misión principal del Clipper de buscar vida en Europa, la luna de Júpiter, sino una alineación afortunada que permite a los científicos estudiar la composición del cometa mientras realiza un raro acercamiento a la Tierra.
Cometa 3I/ATLAS: un veloz visitante interestelar
El cometa 3I/ATLAS viaja actualmente a aproximadamente 153.000 mph (246.000 km/h) y alcanzará su punto más cercano a la Tierra durante la noche del 18 al 19 de diciembre. A una distancia de aproximadamente 168 millones de millas (270 millones de kilómetros), el cometa está dentro del alcance de observación de los astrónomos aficionados, aunque aparecerá como un punto verde que se mueve rápidamente.
El Europa Clipper, sin embargo, obtuvo una vista aún más cercana el 6 de noviembre, capturando la imagen desde aproximadamente 102 millones de millas (164 millones de kilómetros) de distancia utilizando su espectrógrafo ultravioleta Europa (Europa-UVS). Este instrumento permitió siete horas de observaciones, revelando detalles más allá de lo que el ojo humano puede percibir.
Por qué son importantes las observaciones ultravioleta
La luz ultravioleta (UV) es invisible para los humanos, pero crucial para comprender la composición química de los objetos celestes. Al analizar las longitudes de onda de la radiación ultravioleta emitida por 3I/ATLAS, los científicos de la NASA pueden determinar los elementos y compuestos que se vaporizan desde el núcleo del cometa a medida que se calienta. Este proceso crea la atmósfera temporal del cometa, conocida como coma.
“Las observaciones de 3I/ATLAS realizadas por el Clipper serán clave para analizar los elementos que salen del cometa y forman la atmósfera improvisada, o coma, a su alrededor”.
Esta es la misma tecnología que se utilizará para sondear Europa en busca de signos de vida, analizando géiseres en busca de pistas químicas sobre el océano subterráneo de la luna. Está previsto que el Clipper llegue a Júpiter en abril de 2030, pero mientras tanto la observación actual proporciona datos valiosos.
Hallazgos clave y análisis futuros
Observaciones anteriores indican que 3I/ATLAS es rico en hielo de dióxido de carbono y libera gas de carbono diatómico (C2), dándole un brillo verdoso distintivo en las imágenes ópticas. La última imagen ultravioleta ayudará a confirmar estos hallazgos y proporcionará un análisis espectroscópico más detallado de la composición del cometa. La NASA planea publicar estos hallazgos tan pronto como estén disponibles.
El cometa también se acerca a Júpiter en marzo de 2026, antes de que el Clipper comience su búsqueda de vida extraterrestre en Europa. Esta alineación inesperada resalta la versatilidad de las misiones espaciales y el potencial de descubrimientos científicos fortuitos.
La observación de 3I/ATLAS por parte del Europa Clipper sirve como recordatorio de que incluso eventos celestes aparentemente no relacionados pueden proporcionar información valiosa sobre el funcionamiento de nuestro sistema solar y más allá.
