Riesgos climáticos subestimados: se avecinan pérdidas de billones para 2050

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El mundo se enfrenta a impactos acelerados del cambio climático más rápido de lo previsto anteriormente, pero los gobiernos y las empresas siguen subestimando las consecuencias financieras. Un nuevo informe advierte que las pérdidas económicas globales podrían alcanzar billones de dólares anuales para 2050 si persisten las tendencias actuales. El problema central no es sólo el calentamiento en sí, sino la falta de preparación para los peores escenarios.

Insolvencia planetaria: una crisis económica que se avecina

Los científicos del clima y los expertos financieros están haciendo sonar la alarma sobre la “insolvencia planetaria”, un punto en el que el daño ambiental socava gravemente el crecimiento económico. Los tomadores de decisiones a menudo se basan en proyecciones intermedias, pero este enfoque es peligrosamente optimista. El informe destaca que fenómenos extremos como lluvias intensas y repentinas ya se están produciendo antes de lo previsto.

“Los gobiernos deben acordar rápidamente un plan de solvencia planetaria”, dice el ex asesor climático del Reino Unido, David King. “Estamos ante un ritmo acelerado de aumento de temperatura y es poco probable que se revierta”.

La cuestión no es sólo teórica; La economía global puede basarse en supuestos erróneos. Si el calentamiento alcanza los 2°C para 2050, el mundo podría enfrentar una reducción del PIB del 25%, lo que equivale a hasta 25 billones de dólares en pérdidas anuales. A pesar de esto, algunos modelos financieros todavía predicen que el crecimiento económico continuo compensará estos daños, un escenario que los críticos consideran imprudente.

El ritmo del calentamiento se está acelerando

Los últimos datos del organismo climático Copernicus de la Unión Europea confirman que 2024 fue el tercer año más cálido registrado, con un promedio de 1,47°C por encima de los niveles preindustriales. El promedio de tres años ahora supera los 1,5°C, lo que acerca al mundo a superar el umbral de calentamiento a largo plazo del Acuerdo de París.

Originalmente proyectado para 2045, ahora se prevé superar los 1,5°C ya en 2030 si continúan las tendencias actuales. Esta aceleración está impulsada por dos factores clave: las emisiones persistentemente altas y la disminución de la contaminación del aire que contiene azufre. A medida que los cielos se despejan, llega más calor solar a la Tierra, “desenmascarando” aproximadamente 0,5°C de calentamiento adicional.

El clima extremo ya se está intensificando

Las consecuencias son visibles en fenómenos meteorológicos cada vez más severos. Los incendios forestales de Los Ángeles en 2025 fueron dos veces más probables y 25 veces más grandes debido al cambio climático, convirtiéndose potencialmente en el desastre natural más costoso en la historia de Estados Unidos. El huracán Melissa, la tormenta atlántica más fuerte jamás registrada, generó vientos 16 kilómetros por hora más rápidos de lo esperado sin el cambio climático.

“Cada décima de grado de calentamiento provocará condiciones climáticas extremas más frecuentes e intensas”, explica Samantha Burgess, científica de Copernicus. “Los niños de hoy estarán expuestos a más peligros climáticos que nosotros”.

Los polos se están calentando más rápido, amplificando los circuitos de retroalimentación como la reducción de la capa de nieve y hielo. La Antártida experimentó su año más cálido registrado en 2024, y el hielo marino combinado del Ártico y la Antártida alcanzó mínimos históricos.

Estrategias de mitigación: un camino a seguir

Si bien la situación es grave, se están logrando algunos avances. Las emisiones globales no están aumentando tan rápidamente como antes y las emisiones de China se han estabilizado. Tomar medidas enérgicas contra las fugas de metano de la infraestructura podría ofrecer una solución rápida a corto plazo, reduciendo potencialmente el calentamiento en 0,2°C para 2050.

Sin embargo, estas medidas por sí solas no serán suficientes. El informe subraya la necesidad de una planificación integral, incluido el reconocimiento de que el crecimiento económico puede no continuar indefinidamente. El mayor riesgo reside en no prepararse para lo peor, ya que ahora es evidente que las consecuencias de la inacción se están acelerando.

En conclusión: Al mundo se le está acabando el tiempo para abordar los riesgos climáticos de manera eficaz. Ignorar los peores escenarios y aferrarse a modelos económicos obsoletos resultará en pérdidas financieras y ambientales catastróficas. El llamado a un “plan de solvencia planetaria” no es simplemente una advertencia, sino un paso crítico para asegurar un futuro sostenible.