Más allá de la coincidencia de patrones: un nuevo estudio confirma que las abejas poseen habilidades numéricas

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Durante años, ha existido un debate en la comunidad científica sobre la verdadera profundidad cognitiva de las abejas (Apis mellifera ). Si bien las abejas han demostrado durante mucho tiempo notables habilidades en el reconocimiento de patrones, los escépticos argumentaron que su capacidad para “contar” era en realidad una ilusión inteligente: una simple reacción a la complejidad visual en lugar de una comprensión de la cantidad matemática.

Sin embargo, un nuevo estudio ha abordado este escepticismo al cambiar la perspectiva de la visión humana a la realidad biológica de las abejas, proporcionando evidencia sólida de que estos insectos efectivamente poseen sensibilidad a los números.

El argumento del “truco visual”

Para comprender la importancia de esta investigación, hay que observar los defectos identificados en experimentos anteriores. En un estudio histórico de 2019, se entrenó a las abejas para asociar símbolos con valores numéricos específicos. Cuando se les realizó la prueba, eligieron los símbolos correctos con una tasa de precisión del 60 al 65%. Si bien es significativamente mejor que el azar, los críticos plantearon una pregunta vital en 2020: ¿Las abejas realmente contaban o simplemente “combinaban patrones”?

La preocupación era que a medida que aumentaba el número de objetos en una tarjeta, también aumentaba la complejidad visual (más bordes, más líneas y más detalles). Debido a que las abejas tienen una resolución visual mucho menor que la de los humanos, los críticos argumentaron que podrían simplemente estar eligiendo la imagen “más ocupada” o de aspecto más complejo para resolver la tarea, “haciendo trampa” en la prueba sin entender nunca la cantidad.

Ver a través de los ojos de las abejas

El gran avance en esta nueva investigación provino de un cambio fundamental en la metodología. En lugar de utilizar estándares visuales centrados en el ser humano, los investigadores utilizaron modelos matemáticos basados ​​en la agudeza espacial de las abejas.

Al reevaluar los estímulos a través de la lente de cómo una abeja realmente percibe el mundo, los investigadores descubrieron una distinción crucial:
Perspectiva humana: Más objetos = más detalle visual y complejidad.
Perspectiva de las abejas: Debido a que su visión es más tosca, la relación entre la cantidad de objetos y los detalles percibidos es mucho menos consistente.

Cuando las imágenes se procesan de acuerdo con las capacidades visuales reales de una abeja, el “atajo visual” desaparece. Una tarjeta con más objetos no necesariamente le parece más compleja o “más ocupada” a una abeja. Este hallazgo elimina efectivamente la posibilidad de que las abejas simplemente reaccionaran al ruido visual.

Por qué esto es importante para la cognición animal

Este estudio destaca un desafío recurrente en zoología: el antropocentrismo. Cuando los científicos diseñan experimentos, a menudo sin darse cuenta centran los sentidos humanos, lo que puede llevar a sobreestimar o subestimar la inteligencia animal.

“Debemos anteponer la perspectiva del animal al evaluar su cognición, o podemos subestimar o sobreestimar sus capacidades”, señala la zoóloga Scarlett Howard de la Universidad de Monash.

Al ajustarse a las limitaciones biológicas de las abejas, los investigadores se han acercado a una comprensión precisa de cómo estos insectos procesan la información. Los resultados sugieren que las abejas no simplemente reaccionan a las texturas o bordes, sino que responden a la cantidad real de formas que se les presenta.


Conclusión
Al tener en cuenta la biología visual única de las abejas, los investigadores han desacreditado con éxito la teoría de que sus habilidades numéricas son un subproducto del reconocimiento de patrones. Esto refuerza la idea de que incluso los insectos pequeños poseen herramientas cognitivas sofisticadas para navegar e interpretar su entorno.