Es posible que los astrónomos hayan presenciado la primera “superkilonova” conocida, un evento cósmico sin precedentes que combina elementos de una supernova y una fusión de estrellas de neutrones. El descubrimiento, detallado en la edición del 20 de diciembre de Astrophysical Journal Letters, se centra en una explosión estelar distante que parece haber ocurrido en dos fases distintas. Esto es importante porque desafía los modelos existentes sobre cómo se comportan los restos estelares densos, revelando potencialmente nuevas vías para la creación de elementos pesados en el universo.
La señal inusual
El evento comenzó con ondas en el espacio-tiempo detectadas por el Observatorio de ondas gravitacionales con interferómetro láser (LIGO) y el detector Virgo en Italia. Estas señales indicaron la fusión de dos estrellas de neutrones a aproximadamente 1.800 millones de años luz de distancia. Lo que distinguió a este evento fue que al menos una de las estrellas de neutrones fusionadas parecía tener menos masa que el sol.
Esto es significativo porque la física estelar establecida predice que las estrellas de neutrones (los restos ultradensos de supernovas) deberían tener al menos 1,4 veces la masa de nuestro sol. Cada estrella de neutrones observada anteriormente ha sido más masiva. Esta anomalía inicialmente desconcertó a los investigadores, sugiriendo que algo inusual estaba sucediendo.
¿De Kilonova a Supernova?
Las observaciones de seguimiento en el Observatorio Palomar revelaron un brillo rojizo que se originaba en la misma dirección que la señal de la onda gravitacional. Los datos iniciales se parecían a una kilonova, un evento que ya se sabe que produce elementos pesados como el oro y el platino mediante la rápida captura de neutrones.
Sin embargo, a diferencia de las kilonovas típicas, este objeto comenzó a brillar nuevamente, exhibiendo características más comúnmente asociadas con las supernovas, específicamente, la presencia de hidrógeno. Esto llevó a los astrónomos a proponer una hipótesis radical: el evento observado puede ser una kilonova dentro de una supernova, o una “superkilonova”.
El mecanismo propuesto
La teoría principal sugiere que una estrella primero explotó como una supernova, dejando atrás una estrella de neutrones que giraba rápidamente. Esta estrella de neutrones luego se fragmentó, dividiéndose en estrellas más pequeñas o formando un disco giratorio que se fusionó en múltiples estrellas de neutrones, un proceso similar a la formación de planetas. La posterior colisión de estas estrellas de neutrones más pequeñas habría producido la firma de kilonova observada.
Incertidumbre restante
No todos los investigadores están convencidos. Una preocupación clave es si la señal de la onda gravitacional era genuina o simplemente ruido de fuentes terrestres. LIGO está realizando más análisis para descartar esta posibilidad. Además, sigue siendo un desafío verificar que las señales de luz y ondas gravitacionales realmente se originan en el mismo evento.
Como señala el astrónomo Cole Miller: “¿La evidencia actual es tal que vas a vender tu casa para comprar boletos para [la teoría de la superkilonova]? No”. Sin embargo, las posibles implicaciones son lo suficientemente fuertes como para justificar una mayor investigación.
La búsqueda continúa
Confirmar este evento requiere observaciones adicionales. Encontrar eventos similares, especialmente más cerca de la Tierra, reforzaría significativamente la hipótesis. Pero estos acontecimientos son excepcionalmente raros; Sólo se han observado dos kilonovas con ondas electromagnéticas y gravitacionales.
A pesar de la incertidumbre, el descubrimiento actual subraya la capacidad de sorpresa del universo. La rareza de las superkilonovas sugiere que estos eventos no son típicos, pero su existencia abre nuevas vías para comprender los fenómenos astrofísicos extremos.





























