Los recientes descubrimientos de fósiles desafían la creencia arraigada de que los simios modernos evolucionaron exclusivamente en África Oriental. Una especie recientemente identificada, Masripithecus moghraensis, desenterrada en Egipto, empuja la ascendencia de simio más antigua conocida más al norte. Este hallazgo, publicado en Science el 26 de marzo, sugiere que la historia evolutiva de los humanos, chimpancés y gibones puede haberse desarrollado de manera diferente a lo que se suponía anteriormente.
La pieza que falta en el rompecabezas de los simios de África
Durante décadas, el registro fósil ha descrito a África Oriental como la cuna principal de la evolución de los simios. Sin embargo, el paleontólogo Shorouq Al-Ashqar de la Universidad Mansoura en Egipto señala que esta opinión se basó en una muestra geográficamente limitada. La evidencia fósil de monos del norte de África y Oriente Medio se remonta al mismo período del Mioceno temprano (hace unos 20 millones de años), pero los simios estaban notablemente ausentes… hasta ahora.
El descubrimiento de Masripithecus llena un vacío crítico. El fósil, una mandíbula inferior con una muela del juicio, muestra características distintivas de simio: dientes planos y molares de tamaño similar, a diferencia de los de los monos. Los análisis genéticos y físicos confirman que este simio de 17 millones de años estaba estrechamente relacionado con el último ancestro común de los simios modernos, incluidos los gorilas y los orangutanes. Esto plantea la posibilidad de que los simios se originaran en el norte de África o en Medio Oriente antes de migrar a Eurasia y regresar a África.
Reconstrucción del árbol genealógico de los simios
El equipo combinó datos genéticos con características fósiles para refinar el árbol evolutivo de los simios. Los simios, generalmente más grandes que los monos y sin cola, comparten un ancestro común. Masripithecus sugiere un patrón de migración más complejo de lo que se pensaba anteriormente. El análisis estadístico indica que los primeros simios pueden haber evolucionado primero en el norte y luego extenderse por Eurasia, y algunas poblaciones finalmente regresaron a África.
Por qué esto es importante
Este descubrimiento no se trata sólo de añadir otra especie al registro fósil; pone de relieve un sesgo fundamental en la investigación paleontológica. Muchas regiones fuera de África Oriental siguen estando escasamente muestreadas, lo que significa que la verdadera distribución de los primeros simios podría ser mucho más amplia de lo que se entiende actualmente. Como señala el paleontólogo James Rossie de la Universidad Stony Brook: “Esto verifica que nuestra visión de la evolución de los simios en Afro-Arabia todavía tiene enormes puntos ciegos”.
Una mayor exploración en el norte de África (Marruecos, Túnez y Libia) puede producir fósiles de simios adicionales, reescribiendo la narrativa de la evolución de los primates. Al-Ashqar y su equipo apenas están comenzando. El fósil actual sólo representa la mandíbula inferior de la criatura. La forma, el tamaño y el comportamiento de su cuerpo siguen siendo desconocidos.
En conclusión, Masripithecus desafía el dominio de África Oriental en la evolución de los simios, demostrando que la historia está lejos de estar completa. El registro fósil sugiere que los primeros simios pueden haber tenido una distribución más amplia de lo que se imaginaba anteriormente. Se necesita más investigación para llenar los vacíos en nuestra comprensión de estos antiguos primates.
