El Parque Nacional Virunga, en el este de la República Democrática del Congo (RDC), fue testigo recientemente de un evento poco común: el nacimiento de gorilas de montaña gemelos. Los recién nacidos, bebés varones, nacieron de Mafuko, una madre resistente dentro de la familia de gorilas más grande del parque, el grupo Bageni, que ahora suma un total de 59 individuos. Este evento no es sólo un momento conmovedor sino también un indicador significativo de la historia de éxito en curso, aunque precaria, de la conservación de los gorilas de montaña.
Un comienzo frágil en la vida
Los nacimientos de gemelos entre los gorilas de montaña son excepcionalmente raros e históricamente las tasas de mortalidad infantil son altas. Las primeras cuatro semanas son críticas para los gemelos, ya que aproximadamente el 25% de los gorilas jóvenes sucumben a enfermedades, lesiones o infanticidio. Katutu, jefe de seguimiento de gorilas en Virunga, describe la visión de Mafuko con sus recién nacidos como “conmovedora y llena de responsabilidad”, dada su extrema vulnerabilidad.
La propia Mafuko ha experimentado pérdidas antes, ya que dio a luz a gemelos en 2016, ninguno de los cuales sobrevivió más allá de unos pocos días. A pesar de esto, su comportamiento maternal actual es alentador, ya que la madre está atenta a las necesidades de sus bebés, fomentando la esperanza de su supervivencia. Los guardabosques están monitoreando a la pareja diariamente, con veterinarios especialistas a la espera en caso de que surjan complicaciones.
De casi extinción a en peligro de extinción
La llegada de los gemelos marca otro hito en uno de los cambios de conservación más notables del último siglo. En la década de 1970, quedaban menos de 250 gorilas de montaña, divididos entre poblaciones aisladas en Uganda y el macizo de Virunga. Desde entonces, décadas de dedicados esfuerzos de conservación han llevado a la población a superar los 1.000 ejemplares, lo que ha llevado a la reclasificación de la subespecie de en peligro crítico a en peligro de extinción.
Sin embargo, este progreso ha tenido un alto costo humano. La cordillera de Virunga sigue siendo uno de los lugares más peligrosos para los guardabosques, con más de 220 muertos en las últimas dos décadas a manos de grupos armados, bandidos y cazadores furtivos que operan con impunidad. La supervivencia de los gorilas está indisolublemente ligada a la seguridad de quienes los protegen.
Conservación e Intervención Veterinaria
La reactivación de la población de gorilas de montaña no se debe únicamente a la protección del hábitat; La atención veterinaria ha sido fundamental. Organizaciones como Gorilla Doctors han evitado innumerables muertes tratando a gorilas heridos por la actividad humana, como los atrapados en trampas. Un estudio sugiere que la mitad del aumento de la población es directamente atribuible a estas intervenciones médicas.
Por ahora, los gemelos permanecen sin nombre, como precaución hasta que su supervivencia sea más segura. Las observaciones iniciales son positivas y los bebés exhiben comportamientos neonatales saludables. Sin embargo, su futuro sigue siendo incierto, un recordatorio de los desafíos actuales que enfrenta esta especie icónica.
El nacimiento de estos gemelos es un testimonio tanto de la resistencia de los gorilas de montaña como de la dedicación de los conservacionistas que trabajan en condiciones extremadamente peligrosas. Su supervivencia dependerá de la vigilancia continua, el apoyo veterinario y el esfuerzo más amplio para asegurar el futuro de esta subespecie en peligro de extinción.





























