Una nueva investigación revela que los chimpancés exhiben una capacidad cognitiva notable: “piensan en pensar”, lo que les permite sopesar cuidadosamente la evidencia y ajustar sus planes en consecuencia. Esta capacidad, conocida como metacognición, refleja los procesos de toma de decisiones que utilizan los humanos para evaluar información y adaptar estrategias cuando las cosas no salen según lo planeado.
Revisión de creencias basada en evidencia en chimpancés
El estudio, publicado recientemente, encontró que los chimpancés ( Pan troglodytes ) no reaccionan simplemente ante la evidencia; lo evalúan conscientemente. Cuando se les presentó una tarea que implicaba encontrar un sabroso manjar escondido en una de dos cajas, los chimpancés examinaron meticulosamente diferentes pruebas antes de tomar una decisión. Lo más importante fue que revisaron sus decisiones cuando se enfrentaron a información nueva y contradictoria.
“Cuando revisan sus creencias, en realidad representan explícitamente la evidencia que tienen y sopesan diferentes tipos de evidencia”, explicó Jan Engelmann, psicólogo comparativo de la Universidad de California, Berkeley, y coautor del estudio.
Cómo se realizó la investigación
Los científicos saben desde hace mucho tiempo que los primates pueden evaluar evidencia, por ejemplo, rastreando rastros de migas para encontrar comida. Sin embargo, esta investigación profundizó más e investigó si los chimpancés podían realizar una tarea metacognitiva clave: cambiar sus creencias en respuesta a nueva evidencia. El equipo de Engelmann ideó varias pruebas de comportamiento, todas ellas centradas en recompensas de comida en dos cajas.
Aquí hay un desglose de los experimentos clave:
- Pruebas iniciales (1 y 2): Se entrenó a chimpancés para seleccionar una caja esperando una recompensa, luego se les presentó evidencia contradictoria sobre qué caja contenía la comida. Cambiaron constantemente sus opciones basándose en la solidez de la nueva evidencia. Evidencias contundentes, como ver comida a través de una ventana de la caja, provocaron cambios de elección más frecuentes que pistas más débiles, como agitar la caja.
- Tercera prueba: Priorizar la evidencia débil: Para comprender por qué los chimpancés revisaron sus creencias, el equipo introdujo un tercer cuadro y eliminó el cuadro con evidencia sólida. Cuando se enfrentaron a una elección binaria entre evidencia débil y ninguna evidencia, los simios eligieron consistentemente la casilla con la indicación débil, lo que demuestra que consideraron ambas opciones.
- Combinación de evidencia (Prueba 4): Los investigadores presentaron evidencia débil dos veces, ya sea la misma pista (hacer ruido la caja) o una nueva (dejar caer comida en la caja). Era más probable que los chimpancés cambiaran su elección cuando escucharon dos pruebas diferentes, lo que demuestra que integraron varias pistas.
- Respuesta a evidencia contradictoria (Prueba 5): Los investigadores introdujeron evidencia que contradecía las pistas iniciales, como revelar un guijarro dentro de una caja que podría haber causado el sonido de traqueteo. Los chimpancés respondieron consistentemente a esta evidencia contradictoria cambiando su elección, mostrando su capacidad para vincular información original y nueva.
Un “barra alta” de racionalidad
Cathal O’Madagain, científico cognitivo de la Universidad Politécnica Mohammad VI en Marruecos, enfatizó la importancia de la Prueba 5. “El estudio cinco muestra un tipo de racionalidad que los estudios uno y dos no muestran”, afirmó. Sugirió que la investigación, junto con estudios anteriores sobre la racionalidad de los chimpancés, demuestra que los chimpancés han superado una “barra alta”, tomando decisiones consistentemente basadas en evidencia y adaptándose a circunstancias cambiantes.
Implicaciones más amplias
O’Madagain cree que comprender las mentes de otros animales no está limitado por sus defectos inherentes, sino por nuestra propia capacidad para idear métodos de prueba apropiados. “La mayor limitación a nuestra comprensión de la inteligencia de otros animales es nuestra capacidad para encontrar formas apropiadas de comprobarla”, señaló.
Engelmann y su equipo ahora planean extender sus experimentos a otros primates no humanos para ver si también pueden pasar esta prueba de racionalidad, ampliando nuestra comprensión de las capacidades cognitivas más allá de los humanos.
Esta investigación subraya la notable complejidad cognitiva de los chimpancés y proporciona información valiosa sobre la evolución de la metacognición, revelando que estos animales poseen una capacidad para tomar decisiones sofisticadas y basadas en evidencia.
































