Los símbolos de la Edad de Piedra sugieren que la escritura surgió 30.000 años antes de lo que se pensaba

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La investigación arqueológica sugiere que los humanos que vivieron hace 40.000 años en Europa pueden haber utilizado una forma rudimentaria de escritura, anterior a los primeros sistemas de escritura conocidos, como la cuneiforme, en más de 30.000 años. Este descubrimiento desafía suposiciones arraigadas sobre la línea de tiempo de la comunicación humana y el desarrollo cognitivo.

El descubrimiento: artefactos grabados en Alemania

Los investigadores analizaron miles de símbolos grabados encontrados en artefactos de cuevas en la región del Jura de Suabia, en el suroeste de Alemania. Estos objetos, creados por algunos de los primeros grupos de Homo sapiens que llegaron a Europa, datan de hace entre 43.000 y 34.000 años. Los artefactos incluyen colgantes, herramientas, tallas de animales y figurillas híbridas, todos marcados sistemáticamente con secuencias repetidas de líneas, puntos, cruces y otras formas.

Esto no es simplemente una marca aleatoria; la repetición y organización de estos símbolos son lo que los distingue. Como explica la arqueóloga Ewa Dutkiewicz: “Tener este uso recurrente y muy sistemático de marcas claramente aplicadas, distintas entre sí, puestas en secuencias, es algo completamente diferente”.

Comparación de símbolos antiguos con la escritura moderna

Para determinar la complejidad de estas marcas antiguas, los investigadores las compararon con las primeras tablillas protocuneiformes (alrededor del 3500-3350 a. C.) y con los sistemas de escritura modernos utilizando modelos informáticos. El análisis reveló un paralelo sorprendente: las propiedades estadísticas de las secuencias de la Edad de Piedra eran estadísticamente similares a las de las primeras secuencias protocuneiformes.

Esto sugiere que los primeros H. Los cazadores-recolectores sapiens habían desarrollado un sistema para registrar información, cumpliendo una definición básica de escritura: una convención de marcas visibles utilizadas para la comunicación humana. Los símbolos no son aleatorios; siguen patrones, lo que sugiere una intención deliberada.

Posibles significados: calendarios y elecciones simbólicas

El significado exacto de estos símbolos sigue siendo desconocido: no existe una “piedra Rosetta” para descifrarlos. Sin embargo, los investigadores han identificado pistas potenciales:

  • Seguimiento del calendario: Algunos objetos presentan filas de 12 o 13 puntos y muescas, que potencialmente representan ciclos lunares o estacionales.
  • Asociación simbólica: La ubicación de los símbolos varía según los diferentes objetos. Por ejemplo, las cruces aparecen con frecuencia en las tallas de animales, pero rara vez en las representaciones humanas, mientras que los puntos están ausentes en las herramientas.

Esta elección deliberada sugiere que los símbolos no eran arbitrarios; transmitían significados específicos a las personas que los hicieron. Estas convenciones parecen haber permanecido estables durante milenios y transmitidas de generación en generación.

Implicaciones para comprender la historia humana

Este descubrimiento desafía la narrativa convencional de que la escritura surgió únicamente con el surgimiento de la agricultura y la civilización en Mesopotamia. La evidencia indica que la capacidad de representación simbólica y registro sistemático existía mucho antes, entre los grupos móviles de cazadores-recolectores.

Esto no significa que los humanos de la Edad de Piedra tuvieran un sistema de escritura completamente desarrollado como los idiomas modernos. Sin embargo, sí sugiere que las bases de tales sistemas (la capacidad de codificar información a través de marcas estampadas) estuvieron presentes hace decenas de miles de años.

Esta investigación se basa en hallazgos anteriores que sugieren que las pinturas rupestres pueden haber contenido información codificada sobre el comportamiento animal que se remonta a hace 20.000 años. Estos hallazgos hacen retroceder el surgimiento del pensamiento y la comunicación simbólicos a etapas anteriores de la evolución humana.