Reino Unido intensificará las pruebas ‘Forever Chemical’ a medida que aumentan las preocupaciones sobre la salud

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El Reino Unido está acelerando las pruebas ambientales de sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS), comúnmente conocidas como “sustancias químicas eternas”, en el marco de un nuevo plan nacional. Esta medida se produce en medio de crecientes preocupaciones científicas y de salud pública sobre la presencia generalizada y la persistencia de estos compuestos.

El problema de las PFAS: por qué es importante

Los PFAS son un grupo de miles de productos químicos sintéticos utilizados en innumerables productos industriales y de consumo por sus propiedades repelentes de agua y aceite. Se encuentran en todo, desde utensilios de cocina antiadherentes y espuma contra incendios hasta envases de alimentos y ropa impermeable. La cuestión crítica es su extrema durabilidad: los PFAS no se descomponen fácilmente en el medio ambiente ni en el cuerpo humano, lo que genera bioacumulación en la vida silvestre y riesgos de exposición a largo plazo para las personas.

Esta no es simplemente una cuestión ambiental; es de salud pública. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha clasificado dos PFAS específicos, el PFOA y el PFOS, como potencialmente cancerígenos, lo que genera preocupación sobre el aumento de los riesgos de cáncer de riñón, tiroides y testículo.

Respuesta del gobierno: un enfoque gradual

El gobierno del Reino Unido pretende alinearse más estrechamente con las regulaciones de la UE para 2029, que buscan prohibir todos los usos no esenciales de PFAS. El nuevo plan se centra en tres objetivos clave:

  1. Monitoreo mejorado: Las muestras de agua en Escocia y Gales se analizarán a un ritmo un 50 % mayor. Las pruebas en suelos y animales también se expandirán en Inglaterra para identificar puntos críticos de PFAS.
  2. Reducción del uso: El gobierno explorará formas de minimizar el uso de PFAS en productos cotidianos, alentando a las industrias a buscar alternativas.
  3. Desarrollo alternativo: Los fondos se asignarán a la investigación y el desarrollo de sustitutos químicos más seguros.

La ministra de Medio Ambiente, Emma Hardy, afirmó: “Es crucial que protejamos tanto la salud pública como el medio ambiente para las generaciones futuras. A través de nuestro Plan PFAS, actuaremos con decisión para reducir sus efectos nocivos mientras hacemos la transición a alternativas más seguras”.

Los grupos industriales y medioambientales reaccionan

El plan ha recibido reacciones encontradas. Si bien fue ampliamente recibido como un paso en la dirección correcta, algunos grupos ambientalistas y compañías de agua están presionando para que se tomen medidas más rápidas.

  • Preocupaciones de la industria: La Asociación de Industrias Químicas sostiene que las prohibiciones inmediatas no son prácticas para algunos sectores críticos, como la producción de hidrógeno, donde las alternativas a los PFAS son escasas.
  • Carga de la industria del agua: Water UK afirma que los fabricantes de productos químicos deberían asumir el costo de la limpieza, ya que los procesos actuales de tratamiento de agua para eliminar los PFAS son costosos.
  • Defensa ambiental: Chem Trust aboga por un “principio de precaución”, instando a una regulación inmediata en la fuente en lugar de esperar a que haya evidencia de un daño generalizado.

El desafío de la transición

Dejar de usar PFAS no es sencillo. Fabricantes como Equip Outdoor Technologies, propietario de las marcas Rab y Lowe Alpine, enfrentan importantes obstáculos y costos logísticos. Garantizar que toda la cadena de suministro esté libre de PFAS, incluida la limpieza de las líneas de producción, es un proceso complejo y costoso.

El marco regulatorio del Reino Unido también ha quedado rezagado con respecto al de la UE desde el Brexit, lo que ha provocado retrasos en la implementación de controles más estrictos. Sin embargo, una mayor alineación con las regulaciones de la UE para 2028 podría acelerar las restricciones futuras.

El panorama más amplio

Los PFAS ahora son omnipresentes y se filtran al medio ambiente a través de la fabricación, el uso del consumidor y la eliminación de desechos. Su persistencia, bioacumulación y toxicidad los convierten en un desafío químico apremiante. Las implicaciones a largo plazo de la exposición generalizada a las PFAS aún se están desarrollando, pero el consenso científico es claro: se necesitan medidas para mitigar los riesgos.

El nuevo plan del Reino Unido es un punto de partida, pero su éxito depende de una supervisión agresiva, la colaboración de la industria y la voluntad de priorizar la salud pública sobre los intereses económicos de corto plazo.