La huella digital de un antiguo asaltante revela los orígenes del barco de tablones más antiguo de Escandinavia

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Un buque de guerra de 2.400 años de antigüedad, el barco Hjortspring, ha proporcionado una pista extraordinaria sobre su tripulación: una huella dactilar conservada en alquitrán de calafateo antiguo. El descubrimiento, junto con un análisis químico detallado, está remodelando nuestra comprensión de quiénes fueron estos primeros asaltantes marítimos y de dónde vinieron.

El barco Hjortspring: una ventana al pasado

El barco Hjortspring es el barco de tablones de madera más antiguo que se conoce en Escandinavia. Desenterrado en 1920 en un pantano de Dinamarca, se hundió en el siglo IV a.C. tras un ataque a la isla de Als. Los defensores locales hundieron el barco como ofrenda, conservándolo durante milenios en un ambiente pobre en oxígeno. El barco se encuentra ahora en el Museo Nacional de Dinamarca, pero sus orígenes siguieron siendo un misterio hasta hace poco.

Un nuevo análisis revela secretos antiguos

Los investigadores volvieron a examinar fragmentos del barco que se habían conservado químicamente, incluidos trozos de alquitrán y cuerdas. La huella dactilar encontrada en el alquitrán proporciona un vínculo directo con los antiguos constructores o reparadores del barco. Más importante aún, la composición química del alquitrán (una mezcla de grasa animal y brea de pino) indica que la embarcación fue construida en una región con abundantes bosques de pinos.

Este hallazgo contradice teorías anteriores que situaban el origen del barco cerca de Hamburgo, Alemania. La nueva evidencia apunta en cambio a la región del Mar Báltico, específicamente en algún lugar a lo largo de la costa al este de la isla de Rügen. Esto sugiere que los asaltantes navegaron una distancia significativa en aguas abiertas para alcanzar su objetivo.

Datación y reconstrucción

La datación por carbono de la cuerda confirma la edad del barco entre el 381 y el 161 a.C., lo que lo sitúa firmemente en la Edad del Hierro prerromana. Los investigadores incluso recrearon el proceso de fabricación de cuerdas para comprender mejor la tecnología antigua. Se utilizaron escáneres de rayos X de alta resolución para crear modelos digitales en 3D, lo que permitió un análisis detallado de la huella dactilar. Si bien la impresión no revela la identidad del individuo, su presencia sigue siendo una conexión notable con el pasado.

Implicaciones e investigaciones futuras

Este descubrimiento arroja luz sobre el alcance de la antigua guerra marítima y el comercio en Escandinavia. Los asaltantes no eran locales, sino que viajaron desde una región lejana con bosques de pinos, lo que sugiere una campaña bien organizada en mar abierto.

Los investigadores esperan extraer ADN humano del alquitrán para aprender más sobre la tripulación. Comprender estas primeras incursiones ayudará a reconstruir las antiguas redes marítimas y las fuerzas que las impulsaron.

La huella digital, aunque pequeña, proporciona un vínculo tangible poco común con quienes navegaron, lucharon y finalmente perdieron la vida en este antiguo conflicto. Es un duro recordatorio de que incluso en el pasado lejano, las historias humanas se pueden encontrar en los lugares más inesperados.