La Antártida ha perdido casi 12.950 kilómetros cuadrados (5.000 millas cuadradas) de hielo en las últimas tres décadas, y las pérdidas más importantes se concentran a lo largo de las costas vulnerables. Esto equivale a un área aproximadamente dos veces el tamaño de Delaware y subraya una tendencia preocupante de inestabilidad de la capa de hielo relacionada con el aumento de las temperaturas del océano.
Seguimiento del retiro
El estudio, dirigido por científicos de la Universidad de California en Irvine, mapeó meticulosamente los cambios en la “línea de tierra” de la Antártida, el límite crítico donde el hielo pasa de descansar sobre un lecho de roca a flotar en el océano. El retroceso de esta línea es un indicador clave de la aceleración de la pérdida de hielo y el posterior aumento del nivel del mar. La investigación analizó 30 años de datos satelitales (1992-2025) de múltiples agencias espaciales internacionales, utilizando instrumentos de radar para rastrear con precisión los cambios en este límite.
La línea de conexión a tierra es importante porque determina la rapidez con la que el hielo terrestre ingresa al océano. Cuando esta línea retrocede, más hielo se desliza fuera de la tierra y contribuye directamente al aumento del nivel del mar.
Variaciones regionales en la estabilidad del hielo
Si bien aproximadamente el 77% de la costa de la Antártida se ha mantenido estable desde 1996, se ha producido un retroceso sustancial en la Antártida Occidental, la Península Antártica y partes de la Antártida Oriental. Los cambios más dramáticos se observaron a lo largo de la costa del mar de Amundsen y en el sector de Getz, donde la línea de tierra ha retrocedido hasta 26 millas (42 km) en algunos lugares.
El agua cálida del océano es el principal impulsor de este retroceso. Los canales submarinos profundos canalizan corrientes más cálidas hacia la base de los glaciares, derritiendo el hielo desde abajo y debilitando las plataformas de hielo que actúan como barreras naturales. Este proceso acelera el flujo de hielo terrestre hacia el mar.
Anomalías e incertidumbres
El estudio también identificó un patrón desconcertante a lo largo del noreste de la Península Antártica. Algunas plataformas de hielo se han derrumbado y los glaciares se han retirado significativamente, pero la causa aún no está clara. Los investigadores aún no han confirmado que el agua cálida del océano sea el principal impulsor en esta región, lo que sugiere que pueden estar en juego otros factores.
“Algo más es actuar; sigue siendo un signo de interrogación”, dice el autor principal Eric Rignot.
Implicaciones para proyecciones futuras
Este registro completo de 30 años proporciona datos críticos del mundo real para validar los modelos informáticos utilizados para proyectar el aumento futuro del nivel del mar. Los modelos deben replicar con precisión los cambios observados para que se consideren confiables.
Los hallazgos sugieren que, si bien gran parte de la Antártida permanece relativamente estable, es posible que este equilibrio no dure. El ritmo actual de pérdida de hielo es alarmante y podría acelerarse aún más si las tendencias de calentamiento continúan sin control.
La estabilidad de la Antártida no está garantizada y la posibilidad de una pérdida de hielo más rápida sigue siendo una amenaza importante.
