El X-59 de la NASA se prepara para un segundo vuelo de prueba, con el objetivo de silenciar los viajes supersónicos

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El avión experimental X-59 de la NASA se está preparando para su segundo vuelo de prueba, un paso clave hacia el posible levantamiento de la prohibición estadounidense de los vuelos supersónicos sobre tierra. El avión, desarrollado en colaboración con Lockheed Martin, está diseñado para romper la barrera del sonido sin crear las estridentes explosiones sónicas que actualmente restringen los viajes aéreos a alta velocidad.

El problema con las explosiones sónicas

Durante décadas, los vuelos supersónicos se han visto limitados en gran medida sobre zonas pobladas debido a la naturaleza disruptiva de las explosiones sónicas. Estos estallidos no sólo son ruidosos; se pueden sentir como intensas ondas de presión, lo que genera quejas por ruido y preocupación por daños estructurales. Estados Unidos prohibió los vuelos supersónicos sobre tierra en 1973 debido a estas perturbaciones. El proyecto X-59 es un intento de resolver este problema, de modo que se puedan reanudar los viajes supersónicos.

En qué se diferencia el X-59

El X-59 no es sólo otro avión rápido; tiene un diseño radicalmente diferente. El avión presenta una forma alargada y motores en una ubicación única que remodelan el flujo de aire para difundir ondas de choque. En lugar de un estallido agudo y explosivo, la NASA pretende producir un “golpe” más silencioso que se parezca al portazo de un coche.

Esto es importante porque el objetivo es reducir el nivel de ruido percibido lo suficiente como para que los vuelos supersónicos sean aceptables sobre tierra.

Detalles del próximo vuelo de prueba

El segundo vuelo de prueba, programado para partir del Centro de Investigación de Vuelo Armstrong de la NASA cerca de la Base de la Fuerza Aérea Edwards en California, durará aproximadamente una hora. El X-59 alcanzará los 20.000 pies y una velocidad máxima de 260 mph. Las pruebas futuras aumentarán gradualmente la velocidad y la altitud, garantizando la seguridad de la aeronave mientras se evalúa el rendimiento.

Estas pruebas graduales son cruciales porque la NASA necesita recopilar datos y perfeccionar el diseño del X-59 antes de intentar vuelos supersónicos más ambiciosos.

¿Qué sigue?

Si tiene éxito, el X-59 podría allanar el camino hacia una nueva era de viajes aéreos más rápidos. Al demostrar que los vuelos supersónicos pueden hacerse más silenciosos y aceptables, la NASA espera influir en los cambios regulatorios y traer de regreso los vuelos comerciales de alta velocidad a los cielos estadounidenses. El éxito del programa depende de demostrar que el X-59 puede cumplir su promesa: velocidades supersónicas sin el disruptivo boom.