Un creciente conjunto de investigaciones sugiere una fuerte conexión entre la dieta, la salud intestinal y la calidad del sueño. Estudios recientes han demostrado que las personas con trastornos del sueño suelen presentar una menor diversidad bacteriana en su microbioma intestinal. Ahora, una nueva revisión sistemática proporciona más evidencia que señala un papel potencial de la fibra dietética en la mejora del sueño.
El vínculo entre el microbioma y el sueño
Investigadores de la Primera Universidad Médica de Shandong en China analizaron 53 estudios observacionales con más de 16.600 participantes. Los hallazgos revelaron consistentemente que las personas que experimentaban condiciones de sueño (incluidos insomnio, apnea obstructiva del sueño y trastorno de conducta del sueño REM) tenían una diversidad alfa reducida (el número de especies bacterianas diferentes) en su intestino.
Específicamente, aquellos con problemas de sueño mostraron niveles más bajos de Faecalibacterium, una bacteria productora de butirato conocida por sus propiedades antiinflamatorias, y niveles más altos de bacterias proinflamatorias como Collinsella. Este desequilibrio es significativo porque Faecalibacterium se alimenta de fibra dietética. Cuando la fibra se fermenta en el intestino, produce butirato, que fortalece la barrera intestinal y reduce la inflamación, un factor crucial para la regulación del sueño.
Por qué esto es importante: salud intestinal e inflamación
El microbioma intestinal influye en el sueño a través de varios mecanismos, incluida la liberación de hormonas, el metabolismo y la inflamación. Se sabe que la inflamación crónica altera los ciclos del sueño. Un microbioma intestinal sano, nutrido con fibra dietética, puede ayudar a controlar la inflamación, lo que podría conducir a un mejor sueño.
Esto no es sólo anecdótico; Katherine Maki, de los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU., señala que están surgiendo hallazgos similares de su propia investigación en curso. La coherencia de estos resultados sugiere una vía clara que vincula la salud intestinal, metabolitos específicos (como el butirato) y la calidad del sueño.
Causalidad versus correlación: ¿qué sigue?
Si bien el estudio respalda una conexión entre Faecalibacterium y el sueño, Elizabeth Holzhausen, de la Universidad Estatal de Michigan, advierte contra asumir una causalidad directa. Es posible que dormir mal conduzca a una ingesta reducida de fibra, lo que resulta en niveles más bajos de Faecalibacterium. Alternativamente, los niveles bajos de bacterias podrían afectar directamente el sueño.
Para determinar la verdadera relación, son necesarios estudios de intervención controlados. Estos ensayos implicarían manipular la ingesta de fibra y observar los cambios resultantes en los patrones de sueño.
Más allá de la fibra: otros factores para dormir mejor
Si bien la fibra puede desempeñar un papel, los expertos enfatizan que optimizar el sueño implica un enfoque holístico. Es fundamental evitar la cafeína y el alcohol, especialmente cerca de la hora de acostarse. Comer demasiado cerca de dormir también puede alterar el descanso. Alguna evidencia preliminar sugiere que el jugo de cereza ácida puede promover el sueño, y una dieta generalmente de alta calidad con una ingesta adecuada de fibra se asocia frecuentemente con mejores resultados de sueño.
“Estos hallazgos convergentes… resaltan una vía plausible entre el microbioma y el metabolito que vincula el sueño y la fisiología del huésped que justifica pruebas directas”, dice Maki.
Los hallazgos refuerzan la importancia de la salud intestinal en la regulación del sueño. Si bien se necesita más investigación para confirmar la causalidad, aumentar la ingesta de fibra sigue siendo un paso sensato para mejorar la calidad del sueño.





























