La vida se recuperó más rápido después de los dinosaurios de lo que se pensaba

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La extinción de los dinosaurios hace 66 millones de años no fue seguida por una recuperación lenta y gradual de la vida como se creía anteriormente. Una nueva investigación revela que los ecosistemas marinos se recuperaron a una velocidad sorprendente: en miles, no decenas de miles, de años. Este hallazgo cambia fundamentalmente nuestra comprensión de la resiliencia evolutiva y tiene implicaciones sobre cómo vemos la pérdida de biodiversidad hoy.

Rápida recuperación en el registro fósil

Durante décadas, los científicos estimaron que la primera ola de especies marinas surgió aproximadamente 30.000 años después del impacto del asteroide Chicxulub. Sin embargo, un nuevo análisis de las tasas de sedimentación, utilizando datos de isótopos de helio-3 encontrados en núcleos de sedimentos del propio cráter Chicxulub, presenta un panorama drásticamente diferente. La especie marcadora clave, Parvularugoglobigerina eugubina, ahora parece haber evolucionado tan sólo 6.000 años después del evento catastrófico.

Este no fue un resultado aislado. Los datos promediados de seis sitios en todo el mundo (incluidos lugares en México, Italia, España y Túnez) confirman que los sedimentos se acumularon más rápido de lo que sugerían estimaciones anteriores, lo que significa que la vida se recuperó más rápido de lo previsto. Le siguieron otras nuevas especies de plancton, que aparecieron en uno o dos milenios.

Por qué es importante: Las estimaciones originales se basaron en promedios geológicos a largo plazo. Los nuevos datos, que utilizan mediciones directas inmediatamente después del impacto, revelan una línea de tiempo comprimida. La evolución no siempre avanza lentamente; a veces corre.

¿Incluso más rápido de lo que pensábamos?

La línea de tiempo revisada sugiere que la época del Paleoceno temprano no fue una lucha prolongada por la supervivencia sino un período de innovación extraordinariamente rápida. Pero algunas investigaciones indican que la recuperación puede haber sido incluso más rápida. Utilizando señales de temperatura encerradas dentro de conchas de plancton fosilizado y modelos climáticos, el paleobiólogo Brian Huber sugiere que surgieron nuevas especies décadas después del impacto del asteroide.

Esta aceleración probablemente fue provocada por el rápido calentamiento global posterior al período inicial de oscuridad causado por el polvo y el hollín en la atmósfera. Este rápido cambio climático podría haber impulsado un cambio evolutivo en los océanos en recuperación.

Los límites de la rápida evolución

Si bien la evolución puede ser notablemente rápida, no es una solución mágica instantánea. A pesar de la recuperación acelerada, los ecosistemas tardaron millones de años en estabilizarse por completo y ninguna megafauna extinta (incluidos los dinosaurios) regresó jamás.

La conclusión clave: La vida es capaz de tener una resiliencia asombrosa después de una catástrofe, pero la verdadera restauración ecológica es un proceso a largo plazo. La evolución puede innovar de manera brillante, pero no puede reparar instantáneamente el daño de una extinción masiva.