Las inversiones del campo magnético de la Tierra duraron decenas de miles de años más de lo que se pensaba

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Investigaciones recientes revelan que las inversiones del campo magnético de la Tierra hace 40 millones de años fueron mucho más prolongadas y erráticas de lo que se pensaba anteriormente, desafiando las suposiciones existentes sobre cómo se desarrollan estos eventos.
El estudio, dirigido por el paleomagnetista Yuhji Yamamoto, analizó núcleos de sedimentos del Atlántico Norte e identificó dos inversiones que tardaron aproximadamente 18.000 y 70.000 años en completarse. Estas duraciones son significativamente más largas que la estimación convencional de alrededor de 10.000 años.

Por qué esto es importante

El campo magnético de la Tierra es un escudo crucial contra la radiación cósmica dañina. Cuando se debilita durante una reversión, deja al planeta vulnerable. Tiempos de reversión más largos significan una exposición prolongada a esta radiación, lo que podría afectar el clima, las especies animales e incluso la tecnología humana.
Comprender estos acontecimientos pasados ​​es vital para prepararse para el próximo revés inevitable, que podría alterar la infraestructura y los ecosistemas modernos.

Los hallazgos en detalle

Los investigadores examinaron un núcleo de sedimento de 8 metros que representa un período del Eoceno. Las señales magnéticas dentro del núcleo indicaron un claro cambio en la polaridad de la Tierra, pero en una extensión inesperadamente vasta de sedimento.
Las inversiones prolongadas incluyeron múltiples “rebotes”, en los que el campo magnético vaciló antes de adoptar su nueva orientación, un patrón que también se observó en la inversión más reciente, la inversión Brunhes-Matuyama, hace unos 775.000 años.

Los modelos informáticos sugieren que algunas reversiones podrían extenderse a lo largo de 130.000 años, aunque aún no se ha confirmado ningún evento de esa duración en el registro geológico.

La ciencia detrás de esto

El campo magnético de la Tierra se genera por el movimiento del hierro y el níquel fundidos en su núcleo externo, de aproximadamente 2.200 kilómetros de espesor. Este proceso dinámico ocasionalmente se vuelve inestable, lo que hace que los polos magnéticos intercambien posiciones.
Durante una inversión, el norte y el sur magnéticos intercambian lugares, pero la transición no es instantánea. En cambio, el campo se debilita, se distorsiona y luego se realinea lentamente a lo largo de miles de años.

Lo que esto significa para el futuro

El descubrimiento refuerza que las inversiones magnéticas no son eventos limpios y predecibles. Pueden ser confusos, prolongados e impredecibles.
La reversión de Brunhes-Matuyama, que tardó 22.000 años en completarse, respalda la idea de que las reversiones prolongadas pueden ser la norma y no la excepción.

“Básicamente, se trata de exponer a latitudes más altas, en particular, pero también a todo el planeta, a tasas y duraciones mayores de esta radiación cósmica”, afirma el paleomagnetista Peter Lippert.
La exposición prolongada a la radiación cósmica podría provocar mayores tasas de mutación y erosión atmosférica, lo que requeriría más investigaciones para evaluar plenamente los riesgos.

Las inversiones prolongadas del campo magnético presentan un desafío importante para nuestra comprensión de la geodinamo de la Tierra y plantean amenazas potenciales para la vida en la Tierra. Cuanto más sepamos sobre estos acontecimientos, mejor preparados estaremos para el próximo cambio inevitable.