Un abrazo final: el ADN revela que hermanos fueron enterrados juntos hace 1.400 años

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Un reciente análisis de ADN ha proporcionado un avance conmovedor en el estudio de un doble entierro anglosajón descubierto en el suroeste de Inglaterra. Lo que alguna vez fue una misteriosa pareja de dos esqueletos ha sido confirmado como un hermano y una hermana, lo que ofrece una visión rara e íntima de los lazos familiares del siglo VII.

El descubrimiento en Cherington

En septiembre de 2024, los arqueólogos que excavaban un cementerio anglosajón en el pueblo de Cherington descubrieron una tumba única que data de la segunda mitad del siglo VII. El entierro contenía dos personas:
Un niño, de aproximadamente 7 u 8 años, fue encontrado empuñando una espada de hierro.
Una adolescente, enterrada con un collar y una caja de trabajo cilíndrica de metal, probablemente utilizada para guardar hilo o tela.

Si bien la proximidad física de los cuerpos se observó durante la excavación inicial, fueron las recientes pruebas genéticas realizadas por científicos del Instituto Francis Crick de Londres las que confirmaron su conexión biológica.

Una historia contada a través del posicionamiento

La forma en que fueron enterrados los hermanos sugiere un ritual profundamente personal. La adolescente estaba colocada a un nivel ligeramente más alto que el niño, aparentemente apoyada, tal vez sobre almohadas que desde entonces se han deteriorado. Ella estaba vuelta hacia él en una postura protectora.

“Para mí, eso es una señal de cuál era su papel antes de que él muriera”, explicó Jacqueline McKinley, osteoarqueóloga de Wessex Archaeology. “Ella era alguien que lo cuidaría, que lo cuidaría”.

Esta disposición específica sugiere que la niña pudo haber actuado como cuidadora de su hermano menor durante sus últimos días, un detalle que añade una emoción humana significativa al registro arqueológico.

El misterio de sus muertes

El hecho de que ambos niños fueran enterrados en la misma tumba al mismo tiempo ha llevado a los investigadores a sospechar una causa común de muerte. La teoría principal es que una enfermedad infecciosa de acción rápida puede haber cobrado ambas vidas.

McKinley sugiere un escenario probable en el que la hermana contrajo una enfermedad mientras cuidaba a su hermano. Sin embargo, confirmar esto sigue siendo un desafío científico. Si bien un análisis adicional del ADN podría identificar ciertos patógenos, muchas bacterias potencialmente mortales, como las que causan sepsis o meningitis, no dejan rastros detectables en los restos esqueléticos.

Por qué esto es importante para la historia

Encontrar hermanos biológicos confirmados en una sola tumba es relativamente raro en los entierros anglosajones. Este descubrimiento es particularmente significativo en comparación con otros hallazgos recientes en la cercana Wiltshire, donde se han encontrado entierros dobles pero el ADN no ha mostrado vínculos familiares directos (como padres/hijos o hermanos).

Esta distinción es vital para los historiadores porque ayuda a diferenciar entre dos tipos de estructuras sociales en la Inglaterra medieval temprana:
1. Pariente biológico: Parentescos consanguíneos directos enterrados juntos.
2. Parentismo social: La práctica de adopción, acogida y redes familiares extensas, donde los individuos eran enterrados juntos basándose en vínculos sociales en lugar de en la genética.

El hallazgo de Cherington proporciona un ejemplo definitivo de lo primero, al ofrecer una mirada poco común y de alta resolución a la realidad biológica de la unidad familiar anglosajona.


Conclusión
La confirmación del ADN de estos hermanos transforma un mero hallazgo arqueológico en una profunda narrativa de cuidado y pérdida. Si bien se desconoce el patógeno exacto, el entierro sirve como un poderoso testimonio de los lazos familiares que perduraron incluso ante una tragedia repentina.