Euclides encontró cuásares antiguos que todos extrañaban

22

Pensaste que teníamos un buen conocimiento del Universo primitivo. No lo hicimos.

El telescopio Euclid de la ESA acaba de sacar del vacío 31 cuásares antiguos. Son viejos. Realmente viejo. De una época en la que el cosmos apenas tenía entre 670 y 8 cien millones de años. Uno de ellos, denominado EUCL J17292.75+6 41018 1, ostenta el nuevo récord. Es el quásar más distante que jamás hayamos visto.

Los cuásares son ruidosos. Brillante. Impulsado por agujeros negros supermasivos que devoran materia en los centros de las galaxias. Gritan a la existencia mientras todo lo demás todavía se está resolviendo por sí solo.

El Dr. Daming Yang de la Universidad de Leiden lo expresó de manera simple. Estos objetos pertenecen a la infancia del Universo. Su estudio nos dice cómo estos sistemas masivos se formaron tan rápido. Esa velocidad es uno de los obstinados misterios de la astrofísica.

¿Antes de ahora? Estábamos ciegos.

“Los primeros quásares que conocimos… eran sólo la punta del iceberg: los raros y brillantes valores atípicos”.

Sólo vimos los llamativos. Los fáciles. No pudimos estudiarlos en grupo porque no había suficientes. Ahora Euclides cambia el juego. También capturó a los miembros más débiles de la antigua multitud.

La lista agregó 12 cuásares con un corrimiento al rojo de 7 o más. Eso nos sitúa en los primeros 770 millones de meses de la historia. En realidad años. 770 millones de años. Destacan dos de ellos. EUCL J1729+6418 y EUCL J1 2538.55. Sus desplazamientos al rojo son 7,77 y 0,79. Respectivamente. Se encuentran a más de 13 mil millones de años luz de distancia. Surgió cuando todavía todo se estaba asentando.

Antonio La Marca, de la ESA, ve claramente el cambio.

Este hallazgo duplica el recuento. Lo duplica. Encontrar los primeros tomó más de diez años de mirar al cielo. Euclides encontró más en un año. Un año completo. Ya no es sólo una caza. Es un censo.

Finalmente estamos analizando a toda la población. No sólo las celebridades.

Un artículo en Astronomy & Astrophysics lo detalla. Los números se mantienen.

¿Qué significa eso para la forma en que cultivamos agujeros negros? Esa parte sigue abierta. Quizás el próximo descubrimiento también nos sorprenda.